SECCIÓN JUVENTUD - ENERO 2021

LA EUCATISTÍA ES VIDA

En estos últimos tiempos he confirmado y doy testimonio de que la Eucaristía: es Vida, es pasar con Cristo en la tierra.

He pasado por mucho en mi vida a tan corta edad, he vivido momentos fuertes en dónde no vi una respuesta o - mejor dicho - no quise ver en ese momento, pero recalco la Eucaristía es VIDA.

La Eucaristía transforma nuestra vida solo si la dejamos. He experimentado momentos únicos en Adoraciones Eucarísticas y en la misa.

Quisiera contarles un momento único en la cual mi corazón ya no daba más, en la cual sentía que todo lo que hacía no estaba bien, sin embargo, un hermano que me estaba ayudando en mi proceso de sanación me insistía con mucha paciencia a que fuera al Santísimo y me arrodillara y entregue todo, no importaba si no sabía qué decir o cómo decirlo, sin embargo, yo muchas veces me rehusaba porque decía que no hacía falta.

Era cerca de las 04:30 de la mañana, un día fresco, sin embargo, no podía dormirme, estuve toda la madrugaba despierta sin saber que me estaba pasando, me preparé y con temor salí de mi casa sin saber dónde iría, mis pasos cada vez eran más rápidos (no del susto a que me pasara algo sino de llegar). Por fin llegué, paré y miré, era la Parroquia. Recuerdo que mi corazón palpitaba y sin más me dirigí al Santísimo, Cristo me estaba esperando desde hacía tiempo con mucha paciencia, y yo no entendía, quería que le entregue todos mis problemas, mis dudas, mis tristezas, mis proyectos, mi vida a Él.

Al momento de estar ahí sin darme cuenta me arrodillé y empecé a llorar, no pude parar ni tampoco pude hablar en ese momento, solo quería llorar. Creo que estuve como una hora así y cuando por fin sentí que ya no podía llorar más me levante y salí, ese día sentí tanta paz en mi vida, que diría que fue uno de mis mejores días.

Tengo otro bello recuerdo de un momento vivido en una Adoración Eucarística en Panamá. Estaba participando de una pre jornada de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en la cual, la hermana Inés de Jesús Sacramentado (Orden del Santísimo Salvador y Santa Brígida) estaba dando una charla, luego con sus canciones nos fue preparando para un momento único (la Adoración Eucarística). ¡Yo estaba tan feliz que mi corazón estaba por explotar!, conocía sus canciones, gracias a mi hermanita Liz Esperanza, y recuerdo que le había dicho que algún día Dios me iba a poner en su camino y la iba conocer en persona, y tan grande fue mi sorpresa que cuando lanzaron el flayer de los expositores, ella estaba ahí. Me alegré tanto, ¡fue una jornada de muchas bendiciones! Cuando empezó la Adoración me sentí muy feliz, pero en un momento, cosa que rara para mí, me vino la imagen de una persona muy cercana a mí arrodillada a los pies de Cristo crucificado, se veía tan feliz.

¡Hay tanto qué decir! pero quisiera hablarles también de lo que fue mi experiencia con la Pastoral de Juventud de la parroquia San Pablo Apóstol. Vivimos muchísimas cosas que fueron increíbles y únicas.

Recuerdo que cuando empezó el Trienio de la Juventud (2017-2019), quisimos hacer actividades que quizás con anterioridad no dábamos prioridad, y una de esas actividades fue Adoración Eucarística. Vivimos momentos maravillosos, únicos, y por sobre todo vivos. Tanta era la necesidad de volver a encontrarnos con Cristo Eucaristía, que hicimos las Adoraciones con más frecuencia. Nos preparamos con las canciones y al momento todo era espontáneo, era la presencia de Cristo en nosotros.

También recuerdo a muchos jóvenes arrodillados, agradeciendo, otros pidiendo, pero por sobre todo jóvenes que de a poco fueron entregando su vida a Cristo. De esos jóvenes que un día se arrodillaron en esas adoraciones eucarísticas les quisiera comentar que hoy día están haciendo su discernimiento vocacional, otros dieron su sí para entregar completamente su vida a Cristo, otros llevando un noviazgo ya con un compromiso para el matrimonio, otros entregamos nuestra vida al servicio.

La Eucaristía cambia nuestras vidas, pero depende mucho de nuestro sí, de aceptarle a Cristo como parte nuestro, aquí quisiera mencionar a un reciente beato, Carlo Acutis, ejemplo de santidad joven. La modernidad y la actualidad del beato Carlo conjugan perfectamente con su profunda vida eucarística y su devoción mariana, la virgen María era su confidente y no dejaba de hacer el Rosario un día, esto ha contribuido a que sea un chico especial al que todos amaban.

Carlo situaba como su autopista hacia el cielo la Eucaristía, era el centro de su vida. Que hermoso sería si todos tuviéramos el mismo concepto que él, de tener a Cristo como nuestra meta, como centro de nuestra vida, que el ir a la adoración o a la misa sea lo más bello que hagamos en el día, sin menospreciar las demás actividades que hacemos diariamente. Pero para llegar a esta meta debemos de tener en cuenta estos medios: los sacramentos, en especial, la Eucaristía.

Resumiendo la vida de Carlo podemos decir que era un misterio este joven, ya que antes de morir ofreció su sufrimiento por el Papa y por toda la Iglesia.

Un adolescente de nuestro tiempo como muchos otros, comprometido en el colegio, en la facultad, con los amigos, un gran experto, para su edad, en computadoras. En todo esto se ha integrado su encuentro con Jesucristo.

“Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida”. Con estas pocas palabras Carlo Acutis, el chico que murió de leucemia, traza el rasgo distintivo de su breve existencia: vivir con Jesús, para Jesús, en Jesús. “Estoy contento de morir porque he vivido mi vida sin malgastar ni un solo minuto de ella en cosas que no le gustan a Dios”. Carlo también nos pide a nosotros lo mismo: nos pide que contemos el Evangelio con nuestra vida para que cada uno de nosotros pueda ser un faro que ilumine el camino de los demás.

Cito nuevamente las palabras de Carlo: “Nuestra meta debe ser el infinito, no lo finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”. Otra frase suya que nos anima a buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas: “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”

Beato Carlo Acutis, ruega por nosotros.


Autora: Nathalia González - Católica. Miembro del Equipo de Coordinación de la Pastoral Juvenil de la parroquia San Pablo Apóstol. Participa del Apostolado "Reina de la Paz". Abogada.

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

ACTUALIDAD PARROQUIAL - DICIEMBRE 2020

SECCIÓN SALUD & FE - MARZO 2021

SECCIÓN FAMILIA - MARZO 2021

SECCIÓN FORMACIÓN - DICIEMBRE 2020