FORMACIÓN - JUNIO 2021
SAN PABLO Y SU EXPERIENCIA

Se podría enumerar varias razones, pero creo que entre las más importante encontramos que el nuevo testamento tiene trece epístolas llamadas Paulinas[2] que fueron elaboradas por San Pablo, además de que en los Hechos de los Apóstoles se le dedique varios capítulos relatando su conversión, sus misiones, juicios, cárceles y padecimientos, en el Nuevo Testamento existen 27 libros, creo que por cantidad de libros San Pablo debe ser estudiado y reflexionado.San Pablo es un apóstol que como todos nosotros nunca vio a Jesús, sino que experimento su poder a través de la obra del Espíritu Santo, con las experiencias que tuvo fue suficiente para ser el más grande evangelizador, dado que, se dejó guiar por el Espíritu Santo en todo lo que hacía.
Tiene testimonios tan grandes como sanar a un tullido de nacimiento[3] recorrer más de 10 mil kilómetros[4] además de los que recorrió por mar evangelizando (anunciando la Buena Noticia) el Evangelio.
Teniendo en cuenta su formación intelectual[5], su fama, sus costumbres y toda su vida entregada a la vivencia de la Ley como fariseo[6], la experiencia con Jesús en camino a Damasco[7] habrá sido tan intensa que no solo deja a San Pablo como seguidor y simpatizante de esta nueva religión que llamaban el camino (cristianismo) sino que San Pablo ve toda su vida anterior, sus conocimientos y experiencias como “basura” comparada con la belleza de la verdad que se encuentra en Jesús que lo expresa con las siguientes palabras:
“Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo” (Filipenses 3, 8)
Es un cambio muy grande el que experimenta San Pablo al renunciar a todo con tal de tener a Jesús, al expresar otros dichos como “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”[8], es también un desprecio hacia la vida no tanto porque no la quiera vivir sino como bien lo explica él en otro pasaje que dice que se encuentra dividido por un lado quisiere estar con sus hermanos, pero por otro le gustaría ya estar con el Señor disfrutar de su compañía y presencia[9], su motor, su prioridad y su meta era el amor, amar a Dios a través de su servicio a sus hermanos, no estaba loco[10], no era un fanático era un hombre convencido del amor de Dios hacia su persona.
Dos amores fundaron, pues, dos ciudades, a saber: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la terrena, y el amor de Dios hasta el desprecio de sí propio, la celestial. La primera se gloría en sí misma, y la segunda, en Dios, porque aquélla busca la gloria de los hombres, y ésta tiene por máxima gloria a Dios, testigo de su conciencia. Aquélla se engríe en su gloria [...]. En aquélla, sus príncipes y las naciones avasalladas se ven bajo el yugo de la concupiscencia de dominio, y en ésta sirven en mutua caridad, los gobernantes aconsejando y los súbditos obedeciendo. Aquélla ama su propia fuerza en sus potentados, y ésta dice a su Dios: A ti he de amarte, Señor, que eres mi fortaleza (Sal 17,2). Por eso, en aquélla, sus sabios, que viven según el hombre, no han buscado más que o los bienes del cuerpo, o los del alma, o los de ambos [...]. Creyéndose sabios, es decir, engallados en su propia sabiduría a exigencias de su soberbia, se hicieron necios [...]. En ésta, en cambio, no hay sabiduría humana, sino piedad, que funda el culto legítimo al Dios verdadero, en espera de un premio en la sociedad de los santos, de hombres y ángeles, con el fin de que Dios sea todo en todas las cosas (1 Cor. 15,28).”

El Espíritu Santo en la vida de San Pablo en su ministerio es el amigo compañero y consuelo presente en todas sus actividades, según podemos confirmar con los siguientes relatos: “Qué pues pediremos si no sabemos pedir, pero el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos inenarrables”[15] y en otro apartado cuando expresa “Y fue mostrada a Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayúdanos” (Hechos de los Apóstoles 16,9), así fue como entro el Evangelio en Europa, demostrando con esto San Pablo una docilidad absoluta a las santas inspiraciones del Espíritu Santo.
San Pablo es un hombre de certezas absolutas basadas en sus propias experiencias de cuidado y guía de Dios en todos los momentos difíciles que le toco vivir “Cinco veces he recibido de los judíos treinta y nueve azotes. Tres veces he sido golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y he pasado una noche y un día en lo profundo. Con frecuencia en viajes, en peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos” (2 Corintios 11, 24 al 26), San Pablo sabía que nadie nos podía apartar del amor de Dios como lo expresa Romanos 8, 31 “nada nos podrá apartar del amor de Dios”, y Romanos 8, 28 “todo obra para bien de los que aman a Dios” esto revela una relación profunda con Dios especialmente con la persona del Espíritu Santo al ocuparse de afirmar lo siguiente: “no contristéis al Espíritu Santo[16]” “ustedes son templos vivos del Espíritu Santo[17]” , revelando con esto y otros pasajes (1 Corintios 13) su experiencia con el amor de Dios como el motor y la dirección que le impulso y guio a realizar todas las misiones en favor de las personas que no conocían a Jesús. En otras palabras el amor a Dios y a los hermanos no le cabía en el pecho y era la causa de todas las actividades que realizaba.
Con esa seguridad y esas certezas se dedicó a evangelizar y formar comunidades como lo relata en varios pasajes, preocupándose de todas las personas, los judíos, las personas que no conocían a Dios, los recién convertidos, los que ya no son niños en la fe, ocupándose del ministerio de los obispos, diáconos, predicadores etc., hablando de la vida matrimonial, las autoridades y como los cristianos debemos relacionarnos con ellas.
A veces yo quiero saber cómo acercarme a Dios, como poder hacer su voluntad, la mejor manera y el mejor ejemplo es San Pablo, ¿Por qué era tan fervoroso y entregado a la misión? ¿Por qué decía “ay de mí si no anuncio el evangelio”[18]? “El amor de Cristo nos apremia[19]” simplemente porque después de tener esa experiencia de amor con Dios y ayudar a tantas personas a ser perseverantes en su relación con Dios, se verificó con él el cumplimiento del mandamiento más importante que es el amor al prójimo dando lo que no tiene precio, su experiencia, su tiempo, en fin todo lo que tenía hasta morir martirizado:
“Detenido en el Templo de Jerusalén, fue transferido a Cesárea, y luego a Roma, porque era ciudadano romano. Tras un semi cautiverio, y un juicio del cual sale libre de cargos, fue nuevamente detenido durante una persecución a fines del tiempo de Nerón, y decapitado hacia el año 67, ad Aquas Salvias, en las afueras de la capital del imperio.”[20]
Pensando en
mi vida antes de conocer a Jesús, toda la soledad y tristeza que experimenté y
toda la felicidad que tengo después de sentir el poder del amor de Dios en mi
vida solo puedo agradecer a Dios por la vida y testimonio de San Pablo
especialmente cuando en Hechos de los Apóstoles responde al carcelero de
Filipos la promesa que se hizo carne en mi vida “Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo tú y toda tu familia” (Hechos 16, 31)Para ir terminando me gustaría traer a colación como San Pablo influyo en la Conversión de San Agustín: “San Pablo, cuya festividad se celebra el 29 de junio, tuvo un papel fundamental en la vida de San Agustín, y especialmente en el proceso de su conversión en la fe. En Las Confesiones, Agustín narra de forma clara y explícita cómo sintió el fuego del Espíritu en Casiciaco. Apartado en un jardín mientras reflexionaba, escuchó una voz infantil que le decía «toma y lee». Agarró las Sagradas Escrituras y abrió el libro por una página al azar.
El fragmento que encontró era la carta de San Pablo a los Romanos, concretamente el capítulo 13. En ella, Pablo insta a vivir y obrar en conciencia y desde la caridad. De estas líneas, San Agustín se fijó concretamente en el final de la carta: «No en comilonas y embriagueces, no en lechos y en liviandades, no en contiendas y emulaciones sino revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no cuidéis de la carne con demasiados deseos».
Entonces, tras concluir la lectura de la carta de San Pablo, Agustín sintió «como si se hubiera infiltrado en mi corazón una luz de seguridad, se disiparon todas las tinieblas de mis dudas». Fue el paso definitivo para consumar el proceso de conversión que se produjo en el obispo de Hipona durante mucho tiempo, contando con la oración incesante de su madre Mónica.”[23]
Todo este análisis sobre los pasajes del nuevo testamento y la vida de San Pablo me lleva a comprometerme con el cambio mi manera de pensar y ver la vida buscando cuál es la voluntad de Dios, como puedo servir a mis hermanos como bien lo enseña San Pablo en Romanos 12, 2 “No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto”
Autor: Jesús Manuel Silveira Llanes - Católico. Esposo y padre. Catequista de Iniciación a la Vida Cristiana para Adultos. Diplomado en Pastoral Catequética y Doctrina Social de la Iglesia Católica. Abogado y Escribano.
[1] La Basílica Papal de
San Pablo Extra Muros, Librería Editrice Vaticana, año 2009
[2] La
Palabra Libera, Padre Cleodon Amaral de Lima, Editora Rideel, Braganca
Paulista, año 2010, p.p. 28
[3] Hecho de los Apóstoles
capítulo 14, versículos 8 al 10
[4] La Basílica Papal de
San Pablo Extra Muros, Librería Editrice Vaticana, año 2009
[5] Hechos 22, 3 Yo de
cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad,
instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de
nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros
[6] Filipenses 3 del 5 al
6.
[7] Hecho
de los Apóstoles 9 del 1 al 19
[8] Filipenses 1, 21
[9] Filipenses 1, 22 al 24
[10] Hechos de los Apostoles
26, 24 “Mientras Pablo decía
esto en su defensa, Festo dijo* a gran voz: ¡Pablo, estás loco! ¡Tu mucho saber te está haciendo
perder la cabeza!”
[11] La ciudad de Dios,
libro XIV, cap. 28 (en C. Fernández, Los filósofos medievales, 2 vols., BAC,
Madrid 1965, vol. 1, p. 478-479), Disponible en el siguiente link:
https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Recurso:Agust%C3%ADn_de_Hipona:_dos_amores_y_dos_ciudades
[12] 1 Corintios 15:14
[13] 1 Corintios 15:6
[14] Hechos de los Apóstoles 13, 2: “Espíritu Santo dijo: Apartadme a Bernabé y a
Saulo para la obra a la que los he llamado”
[15]
Romanos 8, 26.
[16]
Efesios 4, 30
[17]
1 Corintios 6:19
[18] 1 Corintios 9:16
[19] 2 Corintios 5:14
[20] La
Basílica Papal de San Pablo Extra Muros, Librería
Editrice Vaticana, año 2009
[21] Hechos 8:1 Saulo estaba allí, dando su aprobación a la muerte de
Esteban
[22] Disponible en el
siguiente link: https://es.aleteia.org/2018/09/17/san-pablo-y-la-tres-fuentes-milagrosas-del-martirio/
[23] Disponible en el
siguiente link:
https://www.agustinosrecoletos.com/2020/06/san-pablo-carta-conversion-san-agustin/
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