EDITORIAL - JUNIO 2021
ME QUEDO CON SAN PABLO
“Prefiero a Cristo”, dice una canción, y ahora yo te lo digo: ME QUEDO CON SAN PABLO. ¿Hummm? Y sí. Te explico. Mi razón es sencilla y clara: para San Pablo, VIVIR ES CRISTO (Gálatas 2, 10). Pues si me quedo con San Pablo, como mentor, amigo, patrono, es porque San pablo todo lo aprendió de Cristo y vivió solo para conocer y anunciar a Cristo, y Cristo crucificado (1Cor. 1, 23). Pues, si me quedo con San Pablo es porque yo prefiero a Cristo. Me quedo con San Pablo, sí, no importa si el Covid-19 no quiere alejarse de nosotros. San Pablo tiene la respuesta para todos los problemas y eventualidades que han surgido en todo este tiempo y en todos los tiempos. Sus cartas ofrecen los remedios acertados para cada instancia.
Con los sufrimientos de este tiempo
San Pablo aclara que no se puede comparar con la gloria que vendrá en adelante.
Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden
compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros (Romanos 8, 18). Por eso me quedo con
san Pablo porque este es un gran consuelo por todos los que sufren ahora por
culpa del Covid-19. Me quedo con San Pablo.
Por los tantos fallecimientos de hace más de un
año, de todos los días; desaparición física de muchos seres queridos, mayores y
jóvenes, San Pablo nos recuerda que, en el primer lugar, ellos no están muertos,
sólo se han transformado para continuar viviendo con Cristo. En el segundo
lugar, que, de hecho, no hay ninguna diferencia entre los que fallecen ahora y
nosotros que seguimos con vida ahora; ya que todos vamos al mismo destino.
Además, cuando llegue el fin de todo, los que están ya descansando en el sueño
de la muerte física serán atendidos primero en el tribunal del juicio final,
antes que los que sigan con el son de las trompetas. “No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los
que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen
esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la
misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Queremos
decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que
quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan
muerto. Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de
la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero
resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que
aún vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos al cielo, sobre las
nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre
(1Tes.4, 13-17). Me quedo consolado con San Pablo entonces.
Ante el cierre de las iglesias, los retiros, seminarios, conferencias y catequesis suspendidos o cancelados, San pablo nos conjura que sigamos anunciando el Evangelio, en tiempo y a destiempo, empleando los medios de comunicación social - las redes, tirando las redes en el sexto continente. “Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino: proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar” (2Timoteo 4, 1-2). Pues, me quedo san Pablo.
Mucha gente está sin trabajo, víctimas de la crisis
económica ocasionada por la pandemia. Como consecuencia, los robos,
asaltos, violencia, depresión y suicidios han aumentado. Pero San Pablo tiene
bien claro la receta para este tiempo y situación. Primera pastilla: - asimilar Romanos 8, 28 - “Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el
bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. Segunda dosis: - digerir Romanos 8,
35, 38 - ¿Quién podrá entonces
separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la
persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Nada de nada,
nos podrá separar del amor de Dios. Y la pastilla antes de dormir: - sentirse parte del Cuerpo de Cristo, la
Iglesia; ser un miembro activo, conquistar el mal con el bien, y contar con la
solidaridad de los hermanos. “Ustedes son
el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo” (1
Cor.12, 27), “Amen con sinceridad. Tengan
horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor
fraterno, estimando a los otros como más dignos… Alégrense en la
esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la
oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y
practiquen generosamente la hospitalidad”. (Romanos 12, 9-13). San
Pablo tiene la vacuna eficaz para todo, entonces prefiero quedarme con San
Pablo.
¿Qué podemos decir y hacer ante tanta confusión? El miedo y la
desesperación que agobian paralizan y han matado a mucha gente en este tiempo
actual. Sobre todo, con respecto al origen de Covid-19, la validez y la
finalidad de la vacuna, el nuevo orden mundial, el cisma y los ataques contra
la Santa Madre la Iglesia ¿ha llegado el fin de los tiempos? El Maestro de los
gentiles, Pablo de Tarso, tiene palabras y aclaraciones celestiales sobre este
asunto:
En el primer lugar, Pablo advierte que nos cuidemos de las falsas profecías: “Acerca de la Venida de nuestro Señor
Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no se
dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por
palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor
ya ha llegado. Que nadie los engañe de ninguna manera”. (2Tes.2,1-3).
En segundo lugar, Pablo indica que los acontecimientos del momento actuar
asemejan a lo que deben suceder primero antes de la llegada del tiempo: “Porque antes tiene que venir la apostasía y
manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición, el
Adversario, el que se alza con
soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta
llegar a instalarse en
el Templo de Dios,
presentándose como si fuera Dios… Ya saben qué es lo que ahora lo retiene, para
que no se manifieste sino a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad
ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, y entonces
se manifestará el Impío, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el
resplandor de su Venida.
La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás y estará acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros, y de toda clase de engaños perversos, destinados a los que se pierden por no haber amado la verdad que los podía salvar” (2Tes. 2, 3-10).
En una
Palabra, el maestro y apóstol San Pablo te explica que la Venida del Señor, cercana
o lejana, no debe ser una excusa para entregarse a la ociosidad o desentenderse
del mundo presente. Debemos seguir la vida con mente positiva, haciendo nuestro
trabajo en clave de servicio y misión. Así lo advierte el Apóstol en la segunda
parte de esta Carta a los Tesalonicenses. Este es un ejemplo del realismo
cristiano. Su advertencia se traduce en una regla bien concreta: «El que no quiera
trabajar, que no coma» (2Tes.3. 10). Y él confirma esta
enseñanza con el ejemplo de su trabajo personal, al que se refiere también en
otras de sus Cartas (1 Cor. 9. 1-18; 2 Cor. 11. 9; 1 Tes. 2. 9).
Bueno, hasta aquí te dejo
por ahora. Hoy martes, 29 de junio de 2021, aún en tiempo de pandemia, vamos a celebrar
juntos la fiesta de San Pablo. San Pablo tiene la respuesta - en sus cartas
enseñando sin desfallecer – a todas tus dudas y preguntas. Con San Pablo vivamos el Año de la Eucaristía y la Misión como UN SOLO
CUERPO. No nos alejemos de la Eucaristía jamás, porque es la Comida Única
que nos sostiene y nos sostendrá en estos tiempos actuales de pruebas y en el
futuro. Me quedo con San Pablo.
Rev. P. Christian Egemonye, CSSp / Cura párroco / Parroquia San Pablo Apóstol



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