SECCIÓN JUVENTUD - MARZO 2021
Castidad en la juventud
Cuando me senté para escribir este
blog me di cuenta que sabía muy poco de San José, ya que no me había tomado el
tiempo de investigar o leer referente a él.
En los evangelios San José es muy
poco mencionado y aparece como un hombre valiente, fuerte, trabajador, un padre
de ternura, amado, en la obediencia. Y hay una frase que me encantó que dijo el
Papa Francisco cuando comenzó su pontificado en el 2013 “el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria,
discreta y oculta”. Y sin embargo, el suyo es un protagonismo sin igual en
la historia de la Salvación.
Protegió a la Virgen María y ayudo a
educar al señor del Universo, fue un hombre silencioso y humilde servidor de
Dios que desempeño fielmente su rol de padre.
Y una de las virtudes que más me
gustó y que como joven podemos imitar de San José en la vida diaria es la castidad en la juventud.
Suena un chiqui fuerte, e inclusive,
si esto me decían hace 15 años atrás quizás me reiría o burlaría de la persona,
ya que para mí en ese entonces era normal tener relaciones pasajeras y nada
serias. Al pasar el tiempo, e ir conociendo a más personas, me doy cuenta que
es muy importante tomarse un momento e ir reflexionando sobre la castidad, tanto
si uno está soltero o en una relación de noviazgo e incluso en el matrimonio.
Pero esto solo lo logramos con
oración personal y en pareja. En mi caso, estoy en una relación de noviazgo, y
cuando decidimos empezar, nos sentamos y hablamos de esto. Queríamos hacer las
cosas bien, ya que ambos salimos de relaciones sin propósito. Hay que ser
valientes ya que los deseos del mundo siempre estarán, pero es preciso
conversar con nuestra pareja sobre la castidad (si es que estamos en una
relación de noviazgo) y ponernos de acuerdo sobre cómo vamos a vivir juntos esa
virtud.
San Juan Pablo II, en su exhortación
apostólica “Familiaris Consortio” nos habló acerca de la castidad:
“Según la visión cristiana, la castidad no significa absolutamente rechazo
ni menosprecio de la sexualidad humana: significa más bien energía espiritual
que sabe defender el amor de los peligros del egoísmo y de la agresividad, y
sabe promoverlo hacia su realización plena.” (FC 33).
Ser casto es vivir el amor sin
egoísmos, y para fortalecernos en esta virtud y hacer frente a las tentaciones,
podemos decirle a San José: “Cuando el
deseo desordenado me esclavice, San José ven en mi auxilio”.
Me encanto leer sobre San José, en
especial de las virtudes que tuvo y cómo esto influye o puede influir en
nosotros. Les dejo esta hermosa oración que pueden hacerla todas las noches:
Oración
a San José del Papa Francisco:
Salve, custodio del Redentor y esposo
de la Virgen María. A ti Dios confió
a su Hijo, en
ti María deposito su confianza, contigo
Cristo
se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José, muéstrate
padre
también a nosotros y guíanos en el
camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y
valentía,
Y defiéndenos de todo mal. Amen.
Autora: Nathalia González - Católica. Miembro del Equipo de Coordinación de la Pastoral Juvenil de la parroquia San Pablo Apóstol. Participa del Apostolado "Reina de la Paz". Abogada.



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