SECCIÓN FORMACIÓN - MARZO 2021
San José
"Jacob
fue padre de José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo”. Mt
1,17
Dios en
su infinito amor y misericordia deseó que nuestro Salvador, su propio hijo,
descendiera de una familia natural, demostrándonos que la vida de cualquier ser
humano debería provenir de ese santo modelo, y que así se encontrará protegida,
amada y muy bien custodiada; otorgándoles roles únicos e irreemplazables, como
lo son el don de la maternidad y paternidad.
San Juan Pablo II escribió una encíclica muy completa sobre este gran hombre donde expresa lo siguiente: San José ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo él coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redención y es verdaderamente «ministro de la salvación». Su paternidad se ha expresado concretamente «al haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio, al misterio de la encarnación y a la misión redentora que está unida a él; al haber hecho uso de la autoridad legal, que le correspondía sobre la Sagrada Familia, para hacerle don total de sí, de su vida y de su trabajo; al haber convertido su vocación humana al amor doméstico con la oblación sobrehumana de sí, de su corazón y de toda capacidad, en el amor puesto al servicio del Mesías, que crece en su casa». (Encíclica REDEMPTORIS CUSTOS. 21-22)
Para describir a San José, el hombre elegido en la tierra por parte de nuestro creador para ser el Padre de Jesús y declarado Padre y Patrono de la Iglesia Universal hace 150 años por el Papa Pio IX (1870), nos podríamos encontrar con una larga lista de santos que fueron fielmente sus devotos y que admiraron sus diversas y grandes virtudes, comprendiendo que si es posible ser un hombre de silencio que procura siempre el bien, con un ejemplo de fe, responsable y valiente ante las dificultades y que, con Dios como guía, cualquier adversidad que se presente en la vida puede ser superada.
Su obediencia inició desde el momento en que el ángel de Dios le apareció en sueños «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mt. 1,20. "Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar el niño para matarle"» Mt 2, 13. Así mismo como le indicó el ángel fue su actuar, empezando la custodia por Jesús desde el vientre materno, sin que le importe la típica frase del que dirán del porque acepto a María ya embarazada antes de su matrimonio, ofreciéndole la compañía y protección que necesitaba en esos momentos, y siendo dócil a la voz de Dios, cumpliendo así su voluntad. No actuó por impulsos, sino todo lo contrario, siempre ante la luz del Espíritu Santo: fue prudente, y paciente; amó en todo momento con pureza en sus acciones y decisiones a Nuestra Madre La Virgen María.
Estando embarazada su esposa, la Virgen María, ella decidió ir a visitar a su prima Isabel que también estaba embarazada, para quedarse un tiempo y dedicarle su cuidado y compañía “María se quedó con Isabel unos tres meses, y después regresó a su casa”. Lc. 1,56. En esa situación, San José supo ser un hombre respetuoso y tolerante, dándole a su esposa la libertad de realizar sus deseos o actividades familiares, todo lo contrario de lo que sería un comportamiento con cultura machista, que demuestran muchas veces no estar de acuerdo con que la mujer se aparte de su hogar o realice otro tipo de actividades fuera de la misma.
Si pudiéramos educar a nuestros niños a la luz de los valores de San José, en todas sus virtudes, ya desaparecerían el feminismo o machismo circulante en nuestra sociedad. Tantos hombres de hoy crecieron en un ambiente de violencia, mentira, abandono y otros antivalores que también marcaron sus vidas, por tanto, se fueron transmitiendo de generación en generación y, por tanto, hoy existen demasiados reclamos por parte de las mujeres en torno a las desigualdades de oportunidades que suceden en todos los ámbitos de la vida (trabajo, estudio, familia). Es cierto que muchos hombres no conocen a San José, pero sería ideal darlo a conocer con más profundidad desde nuestras comunidades, aprovechando la tecnología, realizando actividades que colaboren para que pueda llegar a los corazones de más jóvenes, de más padres de familia que necesitan de un modelo y ejemplo para actuar como verdaderos hombres, esposos y padres.
San José no solo podría ser un buen modelo masculino, también las mujeres podemos imitar y admirar sus santas virtudes, sus reacciones y actuar para que nos guíe en las distintas circunstancias de nuestra vida. Como mujer podría compartir que conocí a San José por medio de la oración y leyendo la palabra de Dios, si bien en pocas ocasiones aparece, está descrito con la palabra exacta de un hombre justo y de silencio que vivió con el deseo de cumplir siempre la voluntad de Dios en su vida, "su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto" Mt 1, 19.
Como mencioné anteriormente, pienso que muchas mujeres admiramos a San José y soñamos con tener a nuestro lado a un hombre, esposo y padre tal como él, o al menos con algunas semejanzas. Y hoy puedo agradecer su poderosa intercesión en mi vida, en varias ocasiones, cuando lo clamé orando o, solo meditando su vida, tratando de dimensionar cuán misterioso puede llegar a ser un hombre tan humilde y sencillo como él y representar a la vez una figura de verdadera grandeza en todo sentido. Mi llamado a formar una familia nació de ver aquella Sagrada Familia de Nazaret, que tenía como miembro y cabeza de hogar a San José, mirando sus labores y pequeños gestos cotidianos para con María su esposa y su hijo Jesús. Soy testigo de que el plan de Dios, al colocar a José al lado de María para invitarnos a vivir esa semejanza de amor de Dios en todos los tiempos, es más que perfecto, porque hoy lo estoy experimentando, por pura gracia de Dios, al lado de un hombre que le conoce a Dios, lleno de cualidades, que estuvo en mis oraciones desde siempre y que hoy es mi esposo y padre de mis hijos.
Como última reflexión, en este año de San José “Un padre en la ternura, en la obediencia y la acogida” declarado por el Papa Francisco, tengámoslo como patrono e intercesor, para poder vivir las gracias que necesitamos en nuestro transitar por este mundo, a su imagen orando y recordando de cómo ser y actuar ante las muchas circunstancias que se nos pueda presentar.
Glorioso Padre San José, Ruega por nosotros.
BIBLIOGRAFÍA:
-Biblia Latinoamericana.
-Encíclica REDEMPTORIS CUSTOS DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II SOBRE LA FIGURA Y LA MISIÓN DE SAN JOSÉ EN LA VIDA DE CRISTO Y DE LA IGLESIA.
-Corrupción y pecado. Jorge Mario Bergoglio.2005
-Biblia Latinoamericana.
-Encíclica REDEMPTORIS CUSTOS DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II SOBRE LA FIGURA Y LA MISIÓN DE SAN JOSÉ EN LA VIDA DE CRISTO Y DE LA IGLESIA.
-Corrupción y pecado. Jorge Mario Bergoglio.2005
Autora: Claudia Osorio - Católica. Esposa y madre. Catequista en la capilla Betharram. Licenciada en Nutrición.



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