EDITORIAL - MARZO 2021
SAN JOSÉ, PATRONO UNIVERSAL PERO DESCONOCIDO
Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el
Magisterio pontificio como José, su esposo. (Papa Francisco - Patris Corde)
Fue el 8 de diciembre de 1870, durante el Concilio Vaticano I, cuando el Papa Pío IX proclamó a San José Patrono de la Iglesia universal, en respuesta al clamor popular de los fieles católicos, y, sobre todo, los obispos reunidos en el Concilio. Los motivos para esta decisión fueron dos muy sencillas:
1. Porque fue elegido por Dios como protector.
“El ilustre Patriarca, el bienaventurado
José, fue escogido por Dios prefiriéndolo a cualquier otro santo para que fuera
en la tierra el castísimo y verdadero esposo de la Inmaculada Virgen María, y
el padre putativo de Su Hijo único. Con el fin de permitir a José que cumpliera
a la perfección un encargo tan sublime, Dios lo colmó de favores absolutamente
singulares, y los multiplicó abundantemente. Por eso, es justo que la Iglesia
Católica, ahora que José está coronado de gloria y de honor en el cielo, lo
rodee de magníficas manifestaciones de culto, y que lo venere con una íntima y
afectuosa devoción”
El papa Francisco, el pasado 8 de diciembre de 2020, ha declarado un AÑO DE SAN JOSÉ, en conmemoración de los 150 años de la proclamación de San José como el Patrono universal de la Iglesia. Después del Beato Pio IX, el Papa Pio XII le nombró a San José cómo el PATRONO DE LOS TRABAJADORES (1 de mayo de 1955). Juan Pablo II le definió como "CUSTODIO DEL REDENTOR" (Redemptoris Custos, 15/08/1989). El pueblo lo invoca como "PATRONO DE LA BUENA MUERTE" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1014). Inspirado por una visión mística, el Papa León XIII, en 1889, compuso una oración - conocida como A ti Bienaventurado San José - a San José (en su encíclica Quamquam Pluries) y pidió que se agregara al final del santo Rosario.
1. Padre amado: atestiguado con las numerosas iglesias y muchísimos institutos religiosos y hermandades que adoptan su nombre y siguen su espiritualidad.
2. Padre de ternura: José vio a Jesús progresar día tras día «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,3-4).
3. Padre en la obediencia: En el primer sueño el ángel lo ayudó a resolver su grave dilema: «No temas aceptar a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmediata: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1,24). Con la obediencia superó su drama y salvó a María. En el segundo sueño el ángel ordenó a José: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo» (Mt 2,13). José no dudó en obedecer, sin cuestionarse acerca de las dificultades que podía encontrar: «Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte de Herodes» (Mt 2,14-15).
4. Padre en la acogida: José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las palabras del ángel. En este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que se decide por la fama, dignidad y vida de María. La vida espiritual de José no nos muestra una vía que explica, sino una vía que acoge. Sólo a partir de esta acogida, de esta reconciliación, podemos también intuir una historia más grande, un significado más profundo.
5. Padre de la valentía creativa: José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero “milagro” con el que Dios salvó al Niño y a su madre. Con la cerrada de los hoteles y casas de acogida contra María, a punto de tener su hijo, José inventó una casa de acogida emergente, en un pesebre, suficientemente cómodo para el parto (cf. Lc 2,6-7). En una noche, ante la amenaza de perder la vida de su Hijo, José organizó, con una valentía creativa, la huida pro-vida a Egipto (cf. Mt 2,13-14).
Muchísimos son los méritos y títulos de San José: patrono y protector de la santa Iglesia, guardián del misterio de Dios, patrono de los carpinteros, patrón de la Justicia Social, patrono de los Niños no nacidos, patrono de los inmigrantes, poderoso intercesor, hombre de paz y alegría, etc.; pero, infelizmente, San José es un desconocido para muchos cristianos.
En este Año dedicado a San José desde el 8 de diciembre de 2020 hasta el 8 de diciembre de 2021 los católicos tendremos la oportunidad de obtener una indulgencia plenaria especial.
Según el decreto emitido por la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede, existen formas de recibir una indulgencia en el Año de San José:
•
Participa
en un retiro espiritual durante al menos un día que incluya una meditación sobre
San José.
• Pide en oración la intercesión de San José para que los desempleados puedan encontrar un trabajo digno.
• Recita las Letanías de San José por los cristianos perseguidos.
• Pide en oración la intercesión de San José para que los desempleados puedan encontrar un trabajo digno.
• Recita las Letanías de San José por los cristianos perseguidos.
•
Encomienda
el trabajo y las actividades diarias a la protección de San José Obrero.• Sigue el ejemplo de San José y realiza una obra de misericordia corporal.
• Realiza una de las obras espirituales de misericordia.
• Reza el Rosario con tu familia.
• Las parejas comprometidas también pueden recibir una indulgencia al rezar el Rosario juntos.
• Medita al menos 30 minutos al rezar el Padre Nuestro.
• Celebra la fiesta de San José el 19 de marzo realizando un acto de piedad en honor a San José.
• Reza una oración aprobada a San José el día 19 de cualquier mes.
• Honra a San José realizando un acto de piedad o rezando una oración aprobada cualquier miércoles, el día tradicionalmente dedicado a San José.
• Celebra la fiesta de San José Obrero el 1 de mayo realizando un acto de piedad u ofreciendo tu oración.
Estas acciones deben ir
acompañadas de las tres condiciones habituales para obtener cualquier
indulgencia plenaria, que son: la Confesión Sacramental, la Comunión Eucarística
y la oración por las intenciones del Papa.
SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA
VIRGEN, PROTECTOR DE LA VIDA, DEFENSOR DE LA FAMILIA, PATRONO UNIVERSAL DE LA
IGLESIA, RUEGA POR NOSOTROS.
Christian Chinedu Egemonye CSSp,

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