SECCIÓN JUVENTUD - FEBRERO 2021
Encontrar esa felicidad que tanto buscamos
Cuando empecé a frecuentar los grupos juveniles recuerdo que mencionaban, o mejor dicho, hablaban sobre la “conversión”. Y yo me preguntaba: ¿será que algún día tendré esa conversión del que tanto hablan?
Recuerdo
que mi conversión tuvo su tiempo, sin embargo, cuando tuve el encuentro con
Cristo, en uno de los retiros que participé, tomé la decisión de cambiar mi
vida, de dejar lo que me estaba haciendo daño. Pasé por muchas cosas antes de
esa conversión, de las cuales hoy puedo decir que son mis aprendizajes o, como
yo las llamo, “mis cicatrices”.
Pues bien, ¿Qué es conversión?: significa cambiar de vida o tomar un rumbo diferente.
En la
Biblia encontramos textos sobre la conversión, ejemplo, Hechos 15, 3: “Los que habían sido enviados por la Iglesia
partieron y atravesaron Fenicia y Samaria, contando detalladamente la
conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos.”, pero
¿Cómo es posible llegar a eso? Y la respuesta es: Fe y Arrepentimiento. En Juan 3, 16 encontramos estas
palabras que nos animan a la conversión: “Porque
Dios amo tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree
en él no muera, sino que tenga Vida eterna.”.
La conversión
es nuestra respuesta al llamado del Evangelio. En ella nos arrepentimos sinceramente
de nuestros pecados y ponemos nuestra confianza (fe) en Cristo para nuestra
salvación.
Para
esta ocasión, tuve una conversación con mi hermana menor Esperanza (vocacionada de la Fraternidad
de las Pobres de Jesucristo), referente a esta palabra clave: “conversión”, ya que estamos en Cuaresma
es interesante mirar un poco más de nosotros e ir cambiando, ya que es un
tiempo de conversión.
¿Qué es para ti la conversión?
Esperanza: Es un encuentro personal con Jesús. Tuve mi conversión en un retiro de confirmación en el cual participe. Me acuerdo muy bien de ese día, implicó mucho para mí. Después de ese retiro fue seguir, es decir, me puse a investigar sobre las congregaciones y seguí hasta donde Dios me llevaba, conocer mi carisma, mi vocación, mi lugar. Empecé a hacer mi discernimiento en un abandono de todo, de todo lo que yo quiero y renunciar a todo ello. Siempre supe que mi lugar era la Fraternidad. Pero tenía que hacer esas investigaciones y ese abandono de lo que Dios quería para mí.
¿Qué implicó seguir a Cristo?
Esperanza: Mucho, implicó mucho. Escuchamos que seguir a Cristo implica dejar
todo, todos tus deseos, tus sueños, pero desde mi punto de vista cuando Dios
nos llama nos pide dejar todo, creo que en el sentido de lo que uno es, ya que
Dios lo transforma en Gracia para el bien de la Iglesia o de la comunidad.
También serían nuestros sentimientos, es decir, nuestros miedos atrás, que el
miedo no sea más grande y más fuerte que el amor, si uno ama no importa más
nada, lo que hay atrás, en el presente o en el futuro, sino que seguir a Cristo
implica dejar los miedos atrás y confiar al 100%.
¿Cómo perseverar en la fe?
Esperanza: Teniendo momentos de oración, hablar de lo que uno es con Dios, también
depositando su confianza en Dios y abandonarse en la Gracia del Espíritu Santo
que obra en cada uno; para los que están en una comunidad o en un grupo
juvenil, siempre buscar ayuda en sus hermanos, que lo van a ayudar a comprender
y sobrellevar cualquier situación que esté pasando y nunca dejar de rezar. No
olvidar de pedir el auxilio de María que es nuestra Madre para que así también
como ella guio y cuidó a Jesús, ella pueda guiarnos y cuidarnos en nuestro
caminar, en nuestro andar, en nuestro crecimiento espiritual de fe y
conversión.
¿Cómo podemos vivir este tiempo de cuaresma?
Esperanza: Por medio del ayuno, la penitencia, la oración y hacer obras de caridad
por nuestros hermanos que más necesitan o en la familia inclusive. Tratar en lo
posible de confesarse, no olvidar de participar en la Misa, ya sea presencial o
virtual (pero si participamos en la misa virtual tratar en lo posible de
vivirlo como si fuera presencial, para que sea más real nuestro amor y nuestra
entrega).
Un mensaje que les dejo a otros jóvenes como yo es que: no
tengan miedo y sean más abiertos para escuchar la voz de Dios y así, poder
sentir su amor. Abandónense en su Palabra, en lo que Él nos ofrece, les aseguro
que van a encontrar esa felicidad que tanto buscan y recuerden que en ninguna
cosa o personas encontrarán esa alegría que Dios te regala cuando estas en su
presencia y no solo les digo esto a los jóvenes, sino también a los que están
en un noviazgo, en un matrimonio, a un sacerdote, religioso/a o vocacionado/a,
etc., solo abandonarse en su voluntad y muchas veces sin esperar grandes cosas,
mismo sin saber si serás capaz de realizar lo que Dios pide. Dios cuando llama
o encuentra da la Gracia en ese lugar o momento.
¡Ahhh!
para que sepan nomás, nuestro Patrono San Pablo, el hombre de Tarso, se
autodenomina con el título de Apóstol de Jesucristo, y ¿con que autoridad él lo
hace?, pues su osadía proviene de la experiencia que tuvo con Dios. Paso a ser
de perseguidor a perseguido, de ciego en la fe a proclamador de la Buena Nueva,
y de pecador a Santo.
Por
esa razón, hoy día somos llamados cada uno a evaluar nuestro proceso de
conversión. Busquemos la santidad como los Santos y qué mejor ejemplo la de
nuestro San Pablo, nuestro Patrono y modelo de misión.
Pidamos
a San Pablo Apóstol que siempre interceda por nosotros, que luchemos por una
conversión verdadera y profunda.
Autora: Nathalia González - Católica. Miembro del Equipo de Coordinación de la Pastoral Juvenil de la parroquia San Pablo Apóstol. Participa del Apostolado "Reina de la Paz". Abogada.


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